El tiempo pasa y todavía queda la mitad de las entradas para los Juegos Olímpicos
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El tiempo pasa y todavía queda la mitad de las entradas para los Juegos Olímpicos

Cuando parecía que el gobierno brasileño podría mantener estable la situación al menos hasta el inicio de las olímpicas de agosto próximo, una serie de factores políticos, sociales y hasta medioambientales han dejado en entredicho el desarrollo del evento.

El recién asumido ministro de Deportes, Ricardo Leyser, aceptó en entrevista con Folha do Sao Paulo que el gobierno podría estar evaluando comprar el remanente para distribuirlo entre las escuelas.

Esto aplicaría especialmente para los Juegos Paralímpicos, para los cuales, de acuerdo con ese medio, la situación sería mucho peor pues apenas se habría distribuido el 10 por ciento.

“A la gente le falta una alerta,”

“Hay una percepción de que el pueblo brasileño aún no ha despertado para los Juegos,” expresó el ministro.

“Vamos a trabajar duro en ello porque todavía no está en la mente de las personas. A la gente le falta una alerta para recordarles del evento y que compren las entradas,” agregó.

El jefe de cartera también quiso desmarcarse de la convulsa situación política que vive ese país, y señaló que de momento no le interesa pensar en el posible proceso a la presidenta Dilma Rousseff, pues está ocupado en echar a andar el ministerio y cerciorarse de que el magno evento salga como se espera.

No obstante, hay mensajes equívocos entre los mismos funcionarios del gobierno pues el secretario de Comercio y Turismo de la Embajada de Brasil en Buenos Aires, Argentina, Víctor Kaminsky, dijo a Télam que por lo menos para ese país quedaban pocas entradas.

“Turicentro, la empresa concesionaria encargada de la comercialización en el país, nos comunicó que ya tenía casi todas las entradas vendidas,” aseguró.

Fuentes del Instituto Brasileño de Turismo consultadas por esa agencia agregaron que todavía se mantiene la expectativa de contar con “entre 300.000 y 500.000 turistas extranjeros.”

Las plagas de Brasil

El principal de los males que aqueja ese país es justamente la turbulencia política, social y económica, que ha lacerado la confianza en el gobierno y que tiene a la presidenta Rousseff al borde de un juicio político, o ‘impeachment’.

El rumbo hacia este destino parece sellado, sobre todo después de que el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) declarara su rompimiento con el oficialista Partido de los Trabajadores (PT).

La desbandada de funcionarios anteriormente leales, incluido el ministro de Deportes, dejó huérfana de gobernabilidad a la mandataria, que ahora trata de maniobrar para evitar un hundimiento que parece seguro.

Zika

Otra de las ‘plagas’ que le cayó en tan inoportuno momento al gobierno de Rousseff es el virus del Zika. Ya desde principios del 2016 se vislumbraba que la alerta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) comenzaba a afectar particularmente al país más extenso de sudamérica, escribió Terra.

El impacto ha sido notorio, tal como lo corroboró la empresa comercializadora de entradas Ticketbis a ese medio: “desde el pasado octubre hasta enero, justo cuando el virus comenzó a despertar la atención internacional, esta plataforma había reportado un incremento semanal de venta de entradas del 8,85 por ciento, mientras que a partir de la segunda quincena de enero, los ingresos por la venta de tickets cayeron hasta el 56,4 por ciento.” Y la misma tendencia continuó en febrero, aseguró la compañía.

Ver también:

Brazil parties on despite Zika threat