¿Justicia en el caso de las ruinas Mayas destruidas por empresa constructora beliceña?
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¿Justicia en el caso de las ruinas Mayas destruidas por empresa constructora beliceña?

En mayo del año 2013, la guerra perpetua entre el triunvirato sagrado latinoamericano del desarrollo, medio ambiente y herencia cultural milenaria, sufrió otra víctima notoria.

El sitio Maya de Noh Mul (que significa ‘gran colina’ en la lengua maya), en Belice – que tiene unos 2.300 años de edad y fue descubierto en 1897 – resultó impidiendo el paso de las excavadoras del conglomerado de construcción De Mar’s.

Las ruinas eran unas de solo quince sitios mayas que merecen mención en el Atlas Mundial de la revista National Geographic. Todos los sitios pre-hispanicos en Belice son protegidos por ley nacional.

En busca de gravilla para la construcción de carreteras, la empresa del empresario guatemalteco Denny Grijalva, seleccionó  el lugar para exploración,  ocasionando un daño “irreversible” a la estructura Maya; etiquetado como “genocidio cultural” por el periódico The Belize Times.

Grijalva es también el candidato del Partido Democratico Unido (UDP) para la provincia noroeste de Orange Walk Central, a pesar de postularse infructuosamente en las elecciones regionales de 2012.

Junto a su esposa Emelda, fueron procesados ante el magistrado principal de Belice, Ann-Marie Smith, como los directores de la empresa – además del jefe de obra del proyecto, Javier Nuñez.

Inicialmente arrepentido – después de una corta fuga misteriosa a su Guatemala nativa – Grijalva expresó tristeza por el “infeliz incidente”; señalando una “investigación interna” y sin hacer referencia directa al monumento Maya.

Pero después de aceptar que su empresa era culpable en los principios del juicio, una retractación espectacular le vio echar la culpa a los residentes locales por la destrucción. Su argumento se basó en el hecho de que por muchos años antes, otros grupos habían estado explorando el mismo sitio. Aseguró que un dia de excavación por parte de De Mar’s no era el mayor culpable en el caso.

El doctor John Morris, del Instituto Arqueológico de Belice, afirmó que era imposible que un equipo de excavadores no pudieran entender el significado ni orígenes del sitio maya .

Avanzando al día 21 de abril de este año, multas que alcanzan un total de 24.000 de dólares beliceños (alrededor de $12.000) – lo máximo permitido por el crimen cometido – han sido aplicada s a los tres acusados: Grijalva, su esposa y Nuñez. La multa representa un monto ínfimo; y nada cerca del valor de reparar la estructura destruida.

Al aceptar las multas por parte de su empresa, Grijalva emitió una media disculpa por sus acciones y pidió mejor señalización para el área, a pesar de que su empresa había negociado acceso al sitio con su propietario privado antes de excavar.

¿Justicia? Sí. ¿Pero justicia sensata o razonable? Ciertamente no.