Milán: el destino de exilio de pandilleros que ahora tiene sus propias facciones
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Milán: el destino de exilio de pandilleros que ahora tiene sus propias facciones

Una crónica del periodista Roberto Valencia en el informativo salvadoreño El Faro revela cómo muchos miembros de las pandillas salvadoreñas Mara Salvatrucha y Barrio 18 han optado por llevar a la capital de la región de Lombardía, en el norte de Italia.

Esta decisión forma parte del fenómeno que azota al Salvador y lo tiene estigmatizado como uno de los países sin guerra más violentos del mundo.

“En Italia se comete un asesinato por cada 100,000 habitantes en un año; en El Salvador, más de 100, y la cuota mayor de víctimas y victimarios la ponen las maras”

Aunque señala que comenzaron siendo apenas unos cuantos que entraban a ese país buscando un nuevo horizonte, como madres cabezas de familia huyendo de la violencia, esposas y hermanos y hermanas de quienes ahora han llegado por miles, principalmente siendo familiares de esos primeros migrantes.

Estos se han asentado allí llevando consigo su cultura, que en muchos casos va tatuada en la piel, y con ella sus rencillas, sus enemistades y la violencia.

Violencia y peleas…

Aunque en un principio sí buscaban una vida distinta, e incluso se juntaban mareros de la 13 con los del 18, la llegada de más y más de sus miembros fue alimentando a ambas facciones, cuya paz terminó después de una pelea hace 10 años, la cual partió la historia e hizo que se olvidara la aparente fraternidad entre salvadoreños para reinstaurar la guerra entre pandillas.

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La crónica destaca que en esa ruptura jugaron un papel preponderante aquellos inmigrantes que no quisieron buscar una nueva vida en Italia, sino que llegaron a importar la violencia de su país, la más cruenta entre las diversas facciones de maras que existen sobre todo en el triángulo norte centroamericano.

Particularmente menciona a uno de ellos, Denis Josué Hernández Cabrera, al que llaman Gato, quien, según las fuentes de Valencia, era “tan enfermo por su barrio que, cuando tras cumplir condena su madre lo trajo a Italia, ni siquiera se planteó como posibilidad redirigir su vida”.

Programas de rehabilitación

En ese sentido, para las mismas autoridades se trata de una facción muy distante de las demás pandillas, al punto de prácticamente descartar una posible reinserción como civiles comunes, lo cual ha sido también confirmado por las personas encargadas de los programas de rehabilitación de las cárceles donde ya reposa un buen número de convictos salvadoreños; mientras con pandilleros de otro origen o nacionalidad el proceso puede llegar a surtir efecto, con estos no logran avanzar.

La crónica sostiene que esto se debería a que no comprenden la naturaleza de esos grupos, que es definitivamente diferente de la de los demás, al punto de llegar a comentar que solo una sociedad como la salvadoreña hace posible su existencia.

El responsable de la Sección de Criminalidad Extranjera de la policía de ese país lo confirmó a El Faro: “Son diferentes a las demás; los Latin Kings o los Trinitarios, por ejemplo, son bandas criminales, pero tienen un discurso de orgullo nacional, de solidaridad interna… Las pandillas salvadoreñas no; según mi experiencia, su mentalidad es absolutamente mafiosa”, dice.