Destituyen al grueso de la oposición del Congreso de Nicaragua
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Destituyen al grueso de la oposición del Congreso de Nicaragua

La máxima autoridad electoral de Nicaragua destituyó a casi la totalidad de los legisladores de la oposición en el Congreso mientras el presidente Daniel Ortega se prepara para buscar un tercer mandato.

Fueron 16 los diputados titulares y 12 suplentes del Partido Liberal Independiente (PLI) y el Movimiento de Renovación Sandinista, su aliado político, los que el Consejo Supremo Electoral (CSE) expulsó por no reconocer a su nuevo líder, Pedro Reyes.

Este último fue designado por autoridad del Tribunal Supremo como reemplazo del anterior jefe del partido, Eduardo Montealegre, a quien le retiró la representación legal del partido después de una disputa política de larga duración.

Después de esto, Reyes pidió a la bancada acogerse a los designios de la nueva dirección, pero la mayoría se negó a hacerlo al verlo como una ficha de Ortega. Los ahora destituidos se negaron así a reconocer al líder impuesto, siguiendo a Montealegre, y la situación derivó en su remoción.

El argumento usado para proceder de esta manera fue la sospecha de ‘transfuguismo’, por lo que llamaron una actitud de ‘desacato’ por parte del grupo de disidentes dentro del mismo partido.

Dos diputados más renunciaron a sus escaños en solidaridad con lo sucedido: Elman Ramón Urbina Díaz y Víctor Manuel Aráuz Orozco, quienes no matizaron el asunto y calificaron las destituciones como “una trama para eliminar a la verdadera oposición en Nicaragua”, tal como recogió La Prensa.

“Reyes fue utilizado para ejecutar las acciones que el dictador Daniel Ortega necesitaba para instaurar un sistema de dominio total” – Elman Urbina

Urbina había sido confirmado en su cargo pero renunció apenas lo supo, mientras que Aráuz fue uno de los suplentes elegidos, pero declinó el nombramiento.

Ese mismo medio cita al exdiputado Pedro Joaquín Chamorro, quien advirtió que el CSE desconoció el compromiso de la Corte Suprema de Justicia que puso fin a la dirección de Montealegre e impuso a Reyes, pues había dicho que “los electos, electos están”, por lo que se suponía que podrían terminar su periodo en enero de 2017.

Varias han sido las reacciones por el hecho reseñadas por La Prensa. El opositor José Pallais Arana lo llamó “un golpe de Estado continuado que ha demolido toda la institución democrática”, subrayando que “Ortega dio el último paso para eliminar la oposición política y la soberanía popular”.

Eliseo Núñez Morales, también exdiputado, comparó en ese mismo portal a la Nicaragua actual con la República Democrática de Alemania (RDA), “donde había un “partido hegemónico” y varios “partidos satélites”, con lo cual se justificaba el multipartidismo”.

Según El Nuevo Diario, instituciones como el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) también advirtieron que acciones como estas “debilitan la democracia representativa, el pluralismo político y la división de poderes”, y llamaron con premura a “establecer las condiciones mínimas para fortalecer la institucionalidad democrática”.

Datos del principal diario nicaragüense indican que en los últimos 5 años han sido 31 los legisladores destituidos, algunos por cosas como no votar por el canal interoceánico que se plantea construir ese país y otros ni siquiera con el beneficio de la legítima defensa.

Con información de la agencia AP.

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