Honduras solicitó el apoyo de la OEA para limpiar su Policía Nacional
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Honduras solicitó el apoyo de la OEA para limpiar su Policía Nacional

El nivel de corrupción dentro de la Policía Nacional de Honduras llegó a tal punto que obligó al presidente Juan Orlando Hernández a solicitar la colaboración de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para combatirla. En la misiva el jefe de Estado también pidió apoyo para certificar el manejo de los centros penitenciarios.

Una comitiva de Honduras comandada por el ministro Reinaldo Sánchez fue la encargada de reunirse en Washington con el Secretario, Luis Almagro y con representantes de ese organismo para hacerles entrega de la carta. El jefe de Estado Hernández realizó el pedido respaldado en el convenio que su país firmó con la OEA el pasado 19 de abril.

“En reiteradas ocasiones hemos dado muestras de nuestro compromiso como país para el combate contra la corrupción y la impunidad” -Orlando Hernández

En dicho acuerdo ambas instituciones implementaron la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH), cuya labor no solo consiste en“trabajar en la investigación de casos relevantes que involucran redes de corrupción pública y privada”, sino que también está “enfocada en reformar y fortalecer la institucionalidad para prevenir el flagelo que viene socavando la credibilidad de sus autoridades y el sistema político”, según reza en su portal oficial.

Diferentes investigaciones han dado cuenta de la cantidad de delitos que se planean y ordenan dentro de las mismas cárceles. De hecho algunos uniformados de la Policía han sido despedidos por colaborar con las temibles pandillas relacionadas con la Mara Salvatrucha de El Salvador.

Y es que al igual que ocurre en otros países de Latinoamérica, Honduras sobrepasa la cantidad de detenidos en sus centros penitenciarios. Esta situación por un lado ha generado desorden dentro del sistema carcelario, ya que en algunas instalaciones los reos que representan mayor peligro han sido alojados en cárceles comunes en lugar de prisiones de alta seguridad.

“El sistema penitenciario hondureño es considerado una bomba de tiempo. Al menos 17 mil internos componen la población carcelaria que permanece recluida en 25 recintos y cuatro depósitos ubicados en instalaciones militares y policiales”, de acuerdo con el portal Proceso Digital.

Desde la administración del ex mandatario Porfirio Lobo, hacia 2011, el país inició una campaña para depurar a la institución policial luego de que el conocido diario Miami Herald publicará una fuerte denuncia en la cual relacionaba a los miembros de la policía con narcotraficantes.

De hecho el asesinato de dos funcionarios —el ex subdirector de la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN), Arístides González cometido en el 2009 y el crimen del ex asesor de seguridad, Alfredo Landaverde ocurrido en el 2011— fue el disparador de semejante acusación.  Varios policías de tránsito y patrulleros fueron señalados de haber ejecutado estos homicidios.

Actualmente, la Comisión Especial para el Proceso de Depuración y Transformación de la Policía Nacional creada en abril, ha despedido a más de cien uniformados luego de revisar su historial disciplinario y su desempeño en la entidad.

El diario La Tribuna indicó que “es importante que la Comisión continúe haciendo su trabajo de efectiva”, si quiere el Congreso de los Estados Unidos a través del Programa de Seguridad Ciudadana de la organización no gubernamental estadounidense para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) invierta en el Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte.

“Entre esas exigencias de los congresistas norteamericanos se encuentran “combatir la corrupción, incluyendo la investigación y persecución penal de funcionarios públicos sobre los que pesen acusaciones verificables de corrupción”, agregó ese medio.