Gobierno colombiano y FARC firmaron su segundo acuerdo
Share this on

Gobierno colombiano y FARC firmaron su segundo acuerdo

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y el comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Londoño (alias Timoleón Jiménez o ‘Timochenko’), firmaron un nuevo acuerdo de paz con el objetivo de poner fin a medio siglo de hostilidades.

En un acto realizado en el histórico Teatro Colón de Bogotá, los representantes de ambas partes estamparon su firma en el documento de 310 páginas que fue el resultado de la renegociación que ambos mantuvieron después de que el pueblo colombiano rechazara un primer acuerdo alcanzado en septiembre y sometido a aprobación popular mediante un plebicito el 2 de octubre pasado.

La ceremonia del jueves es un acontecimiento mucho más modesto y sombrío que el de septiembre, donde los dos hombres firmaron un acuerdo frente a una audiencia de líderes extranjeros y hasta el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon. Esta vez fueron principalmente miembros del Gobierno, del Congreso y mandatarios locales.

El que ya denominan ‘el Acuerdo del Teatro Colón’, incorporó varias objeciones de los promotores del ‘No’ en el plebiscito, liderados principalmente por el expresidente y senador Álvaro Uribe.

El jefe negociador Humberto de la Calle Lombana y el propio presidente Santos habían anunciado el día del cierre de la renegociación que se habían incluido cambios sustanciales. Incluso el mandatario se atrevió a hablar de “precisiones, ajustes y cambios en 56 de los 57 temas abordados”.

El portal de análisis político La Silla Vacía añade que “de los 26 puntos del nuevo acuerdo entre el Gobierno y las FARC, seis puntos reflejan las preocupaciones de fondo del No, siete más muestran cambios menores frente a lo que pidieron y solo en cuatro se ignoraron sus solicitudes”.

En ello coinciden también medios tradicionales como la revista Semana, que habla de los temas en los que más cambió el texto fundamentalmente. En primer lugar habla de la no inclusión inmediata del acuerdo en la Constitución, que en el concepto de los opositores era una violación a la misma.

También supedita la Jurisdicción Especial para la Paz a la Corte Constitucional, evitando que se creara una “justicia aparte” para los desmovilizados pues ésta última tendrá la última palabra en caso de haber objeciones. En ese sentido, ese medio también indica que “se precisaron de manera concreta las características y mecanismos de la restricción efectiva de la libertad”. A esa Jurisdicción, que ahora tampoco tendrá ahora Magistrados extranjeros, también podrían acudir otros actores del conflicto.

Otra de las objeciones tenía que ver con las curules en el Congreso a las que tendrían derecho los representantes políticos de esa guerrilla. Y es que ahora “no podrá inscribir candidatos para que ocupen las 16 curules transitorias que vienen en el acuerdo de paz”, al tiempo que no contará con preferencias de financiación diferentes a las otorgadas por el Estado a todos los partidos.

De los temas más álgidos que suscitaron la oposición de comunidades religiosas fue el de adoptar un lenguaje cuidadoso en lo que llamaban enfoque de género, algo que se especificó en un principio como “el reconocimiento de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y de las circunstancias especiales de cada uno”. En el resto del texto dejó en términos generales, sin eliminar, eso sí, el énfasis en la no discriminación.

Las FARC también se comprometieron a reparar a sus víctimas con sus bienes, haciendo primero un inventario de los mismos. En el tema de tierras, además, se estableció que se respetará el concepto de ‘propietarios de buena fe’, y que no se afectará el derecho a la propiedad privada de los terratenientes que así lo demuestren.

No obstante, de parte de los opositores al proceso parece mantenerse la creencia intransigente de que no se efectuaron los cambios y que es el mismo acuerdo, pero ‘maquillado’. De hecho durante esta semana algunos de los representantes del partido Centro Democrático hablaron de la posibilidad de reunir firmas para convocar un referendo que revoque

Este es el texto final divulgado por el Gobierno: