Prohíben las carreras de galgos en Argentina
Share this on

Prohíben las carreras de galgos en Argentina

La semana pasada las autoridades de Argentina atendieron el pedido que miles de ciudadanos reclamaban desde hace algunos unos años: el fin de las carreras de galgos. Este jueves 17 de noviembre el Congreso Nacional sancionó la ley que impondrá hasta 4 años de cárcel y una multa de máximo 80 mil pesos argentinos ―más de 5.000 dólares― a los infractores.

Sin embargo, luego de su aprobación a las afueras del recinto las aguas se dividieron. Por un lado se encontraban aquellos que se oponen porque consideran a esa practica como “un deporte”, y que desde ahora analizan la posibilidad de presentar un recurso de amparo ante la justicia de ese país. Por otro, quienes recibieron con entusiasmo la nueva disposición porque ven en las carreras de galgos una forma de “maltrato animal”. Lo cierto, es que la iniciativa recibió “132 votos positivos, 17 negativos y 32 abstenciones”, según el diario La Nación.

La diputada del Frente para la Victoria Diana Conti fue una de las que mayor resistencia presentó ante la inminente aprobación de la ley. De hecho se atrevió a realizar declaraciones polémicas asegurando que no le importaba “si era linchada en la calle”. Para Conti, la iniciativa es “bochornosa, inconstitucional y racista” porque en su parecer el trasfondo no apunta a la terminación de las carreras de galgos sino que atenta directamente contra las personas que han hallado “un trabajo digno en esta actividad”, de acuerdo con ese medio.

Desde hace algunos años circulan en el país cientos de videos que muestran cómo los animales de esa raza son sometidos de forma extrema a un entrenamiento exigente, una alimentación rigurosa y en ocasiones el uso de hormonas y sustancias para lograr que el animal tenga un mejor rendimiento en cada competencia.

La Fundación Proyecto Galgo fue una de las principales impulsoras de este proyecto de ley. En diálogo con El Tiempo de San Juan, Inés Sánchez la promotora de esa organización reveló que cuando los animales ya no son rentables, “son descartados en las rutas o los matan”.  Por su parte, en su relato señaló que aunque un galgo podría vivir “en promedio 14 años”, con esta práctica en ocasiones su expectativa de vida no supera los “dos a tres años”, ya que mueren por una degeneración hepática.

“A los galgos les aplican inyecciones de drogas como cocaína líquida, arsénico, estrignina, anfetaminas, cafeína y hasta viagra para mejorar su rendimiento”

Se estima que a lo largo del país hay cientos de criaderos de galgos y canódromos que funcionan en la clandestinidad, y que una de las provincias en las que se realiza fuertemente esta práctica es en Córdoba, en el centro del país.

Lo cierto es que para algunos, las carreras de galgos que se libran los fines de semana y los días festivos se han convertido en una mafia que genera grandes recaudos. Se cree que en promedio esta controversial actividad recauda por año 100 millones de pesos argentinos ―cerca de 6 millones y medio de dólares― motivo por el cual muchos intereses económicos con la aprobación de esta ley, hoy en día estarían en el limbo.