Crisis venezolana hundió consigo a la economía cubana
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Crisis venezolana hundió consigo a la economía cubana

La economía de Cuba se contrajo un 0,9 por ciento este año junto con la crisis en Venezuela, su principal socio comercial, tal como lo reconoció el propio presidente Raúl Castro ante la Asamblea Nacional en un discurso a puerta cerrada, pronosticando de paso una perspectiva un poco más brillante para 2017.

La cifra sugiere una fuerte contracción económica en la segunda mitad del año, pese a que había registrado un crecimiento del 1 por ciento durante el primer semestre. Todo después de que el gobierno, con escasez de dinero, recortó las importaciones, la inversión y el combustible en respuesta a menores exportaciones y una caída en las entregas de petróleo baratas desde Venezuela.

“Las restricciones en efectivo y en la provisión de combustible empeoraron en la segunda mitad”, dijo Castro, según extractos publicados por el medio de comunicación Cubadebate.

“Las tensiones y los desafíos financieros que podrían intensificarse de nuevo en ciertas circunstancias persistirán, pero esperamos que el Producto Interno Bruto (PIB) crezca moderadamente, alrededor de un 2 por ciento (en 2017)”

La economía planificada de Cuba ha luchado durante décadas con el embargo económico de Estados Unidos y la mala administración. Las reformas de estilo de mercado y, más recientemente, una distensión con Estados Unidos que ha impulsado las remesas y el sector turístico, ayudaron a la economía a crecer en promedio cerca de un 3 por ciento anual entre 2011 y 2015.

Sin embargo, la larga caída en los precios mundiales del combustible está afectando a muchos de los principales socios comerciales de Cuba, como Angola, Venezuela y Brasil, y los ingresos por la venta de servicios profesionales a esos países ha disminuido.

Venezuela, su aliado clave, ha reducido drásticamente su oferta de petróleo barato y la caída de los precios mundiales de las materias primas está castigando las exportaciones cubanas de níquel, productos refinados de petróleo y azúcar.

Además, algunos expertos temen que la normalización de las relaciones con los Estados Unidos puede estar en riesgo con la victoria del republicano Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Trump, que asume el cargo el 20 de enero, ha prometido “terminar” el compromiso del presidente Barack Obama con Cuba, a menos que La Habana le dé a los Estados Unidos lo que él llama un “trato mejor”.

Desde que aprobó una ley para reforzar la inversión extranjera hace más de dos años, Cuba aprobó proyectos por valor de sólo 1.300 millones de dólares. Su objetivo es recibir 2 mil millones de dólares anuales, haciendo de la inversión un importante motor de crecimiento.

Castro dijo que era necesario “superar la mentalidad obsoleta, llena de prejuicios hacia la inversión extranjera”. “No vamos hacia el capitalismo, pero no podemos tener miedo o poner obstáculos en el camino de lo que podemos hacer dentro de nuestras leyes”, dijo, y agregó que la inversión en el sector de la energía fue clave.

Un impulso fiscal a la producción y la inversión debería ayudar a incentivar el crecimiento el próximo año, según la Comisión Económica de la Asamblea. El déficit fiscal se elevará al 12 por ciento del PIB.

“Si la política fiscal expansiva está bien implementada, podría ayudar a manejar la crisis”, dijo el ex funcionario del banco central cubano Pavel Vidal, ahora profesor de la Universidad Javeriana de Cali, Colombia. “De lo contrario, podría tener consecuencias desastrosas para la estabilidad monetaria y financiera del país”, comentó.

Con información de Reuters.