Venezolanas se ven forzadas a vender su pelo en Colombia
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Venezolanas se ven forzadas a vender su pelo en Colombia

Mujeres venezolanas están cruzando la frontera en masa a vender sus cabellos en una ciudad fronteriza colombiana para poder cubrir necesidades básicas escasas en su país como alimentos, pañales o medicamentos.

La tendencia ha despegado en las últimas semanas, otro signo de la creciente crisis del país rico en petróleo en medio de la escasez y la inflación en espiral que tiene a millones de personas teniendo que saltarse las comidas o renunciar a costosos tratamientos médicos.

Docenas de intermediarios conocidos como “arrastradores” se paran en un puente que une San Antonio, Venezuela, con el barrio La Parada del municipio de Villa del Rosario, enColombia, gritando: “¡Nosotros compramos pelo!”

Unas 200 venezolanas al día están aceptando la oferta en uno de los siete stands improvisados que salpican La Parada, según estimaciones de cinco intermediarios. El pelo se vende luego como extensiones en la ciudad colombiana occidental de Cali.

Celina Gonzales, una vendedora callejera de 45 años, hizo cola durante una hora para vender su cabello castaño mediano por 60.000 pesos colombianos, o sea, unos 20 dólares – el equivalente a un salario mínimo mensual y boletos de comida en casa en su país.

“Sufro artritis y necesito comprar medicamentos, pero no mucho, pero al menos puedo comprar analgésicos”, dijo Gonzales, quien no le había dicho a su familia lo que estaba haciendo.

El gobierno izquierdista de Venezuela culpa a la crisis a los empresarios que realizan una “guerra económica” para sabotearla. El Ministerio de Información no respondió a una solicitud de comentarios.

“Van a comprar comida”

A medida que la economía se tambalea bajo un tercer año de recesión, los venezolanos terminan cada vez más con las manos vacías a pesar de las largas filas de alimentos altamente subsidiados. Los alimentos no subvencionados son demasiado caros, con una bolsa de arroz que a veces cuesta alrededor de una décima parte de los ingresos mensuales.

Muchos se ven obligados a sobrevivir con almidones o forrajes a través de basura para desechos. En los últimos meses, cientos de personas se han desplazado a Colombia para comprar víveres, surgiendo entre las mujeres venezolanas este fenómeno.

En los pueblos fronterizos, el negocio del pelo está en auge. “Puedo despegar el volumen, cortar mechones aquí y allá o hacer una cola de caballo y cortar todo el cabello”, explicó Jenifer Niño, de 31 años, una de las llamadas ‘arrastradoras’ que está en los ‘salones’ informales ubicados en las esquinas, las aceras e incluso una tienda de neumáticos.

“La mayoría de las mujeres vienen aquí con niños pequeños y después de cortarse el pelo van a comprar comida”

Algunas mujeres se quejan de los cortes de pelo son descuidados y terminan lamentando la decisión, pero otras son rechazadas…

Maribel, una mujer pobre del estado venezolano de Táchira, viajó a Colombia después de que su hermano le contó sobre el negocio del cabello.  “Estoy aquí porque no tengo nada que comer”, dijo, pero luego fue rechazada porque su pelo era demasiado corto y delgado.

Con información de Reuters