La actividad del volcán Turrialba mantiene en alerta preventiva a Costa Rica
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La actividad del volcán Turrialba mantiene en alerta preventiva a Costa Rica

El volcán Turrialba parece no dar tregua. Desde que inició el año, los habitantes de Costa Rica se encuentran atentos ante la constante actividad que emana la estructura geológica. Los diferentes episodios de erupciones han arrojado a su paso una cantidad significante de cenizas.

La zona más afectada hasta el momento es la región conocida como el Valle Central que se encuentra en el centro del país. La Comisión Nacional de Emergencia (CNE) decidió lanzar el pasado 5 de enero el alerta preventiva, debido a “las consideraciones de los organismos científicos técnicos acerca de los factores vulcanológicos y climáticos que imperan en los alrededores del volcán y a su permanencia”.

Para reforzar el alerta verde, la institución pidió a los habitantes utilizar anteojos, sombreros y lavar con mucho cuidado los vegetales. La intensa variación en las emisiones que provoca el coloso, ha obligado a las autoridades de ese Estado a interrumpir el tráfico aéreo internacional ocasionalmente.

La extensión del área del Valle Central es tan amplia que se estima que al menos el 70 por ciento de la población de Costa Rica reside allí. Para fortuna de sus habitantes, la actividad del Turrialba por ahora solo afecta a las zonas muy cercanas al volcán. El Comercio publicó que el coloso ubicado a 3.432 metros sobre el nivel del mar, “inició su último ciclo eruptivo en 2014 e hizo sus mayores erupciones de hasta 3.000 metros de altura sobre su cráter en 2016”.

Los últimos informes del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI), dan cuenta de continuos tremores de baja intensidad. El último se registró en la ciudad de Pacayas con una magnitud de 2,5 y una profundidad de 10 kilómetros.

Las intensas lluvias y la gran cantidad de neblina han impedido “medir la altura de la pluma de ceniza”, reportó en el OVSICORI en su red social. A su vez aclaró que un tremor, es una señal sísmica originada por las vibraciones que produce por ejemplo, la liberación de gases o el paso de fluidos por las grietas del coloso.

“Tras más de 130 años pasivo, el Turrialba despertó en 2007 y desde el 5 de enero de 2010 presenta erupciones de consideración, como las de octubre de 2014 y la del 12 de marzo de 2015”, informó La Prensa Latina. También en los últimos meses del año pasado se hizo sentir.

Otro de los volcanes de América Latina que permanece activo y que recientemente presentó explosiones, es el Colima ubicado en las inmediaciones de Jalisco, México. Al respecto, la Unidad Estatal de Protección Civil (UEPC) reveló que durante unas horas se debió suspender la actividad del Aeropuerto Colima debido a la cantidad de ceniza que provocó una de las fumarolas.

La Entidad ya había advertido con anterioridad desde su cuenta de Twitter la posible caída de ceniza:

La última actividad que registró este volcán ocurrió en diciembre del año pasado cuando entró en erupción. Los episodios experimentados recientemente tienen a Tonila, Quesería y por supuesto a Jalisco y Colima, como algunas de las zonas más afectadas y en permanente vigilancia de las autoridades que ya desplegaron un operativo.