Bolivia reforzó la frontera con Brasil para evitar la entrada de fugitivos de Manaos
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Bolivia reforzó la frontera con Brasil para evitar la entrada de fugitivos de Manaos

Debido a los motines que se han registrado en los últimos meses en los centros carcelarios de Brasil, el gobierno de Evo Morales optó por reforzar la seguridad en la frontera que ese país comparte con Bolivia.

Estos episodios no solamente han dejado como saldo decenas de muertos, sino también una cantidad significativa de detenidos que en medio de las revueltas se evadieron de las penitenciarías y aún hoy en día están prófugos de la justicia.

La medida busca impedir el ingreso de los reos, algunos considerados altamente peligrosos. Las autoridades también recolectaron información e imágenes de cada uno de los sindicados para así alertar a los funcionarios públicos que se desempeñan en los puestos migratorios.

Luego de entrar en alerta, el titular del ministerio de Gobierno de Bolivia, Carlos Romero, detalló el plan para evitar que los prófugos entren al país en entrevista con El Deber: “hemos reforzado con servicio extraordinario que está funcionando con el grupo Delta en San Matías, San Ignacio y Puerto Suárez”

Es así que el jefe de Estado de Bolivia y su par de Brasil, Michel Temer, trabajan en coordinación con las fuerzas policiales de ambos países. Esto para facilitar el intercambio constante de datos y movimientos en pos de la recaptura de los fugitivos.

Ese diario también confirmó que la cifra de presos fugados supera los 150. Estos pertenecen principalmente a diferentes grupos delincuenciales como el Primer Comando Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV).

Crisis carcelaria

Los motines registrados en Brasil ―en el Complejo Penitenciario Anísio Jobim de la ciudad de Manaos y en la Penitenciaría Agrícola Monte Cristo de Boa Vista– desnudaron la inminente crisis carcelaria que atraviesa ese país, agravada con la renuncia de un funcionario clave.

La puja entre los bandos PCC y CV y la superpoblación en las centros de detención agravan la crisis y dejan expuesto al presidente Temer. Las polémicas declaraciones de uno de sus allegados reforzó esta problemática: en diálogo con O Globo el secretario Nacional de Juventud, Bruno Moreira Santos, hizo una especia de apología al motín con frases como “Debería haber una masacre por semana”.

“Soy un poco duro con eso, soy hijo de un policía. Deberían matarse más”

El funcionario, que ya estaba siendo investigado por presunta violencia doméstica, decidió presentar su renuncia y Temer la aceptó. La dimisión se suma a las otras 6 que ha sufridoel gobernante desde que asumió la administración del país, el pasado 31 de agosto.

Aunque Brasil campea la crisis penitenciaria, el jefe de Estado dio a conocer que se construirán en el país otras cinco cárceles de máxima seguridad para alojar a los miembros de estos grupos mafiosos que se enfrentan por cuestiones relacionadas con el narcotráfico. También expresó su intención de instalar un nuevo centro penitenciario en cada uno de los estados.