La extradición del ‘Chapo’ suavizaría el empalme de México con Donald Trump
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La extradición del ‘Chapo’ suavizaría el empalme de México con Donald Trump

Independientemente de si la decisión de extraditar al jefe de la droga Joaquín “Chapo” Guzmán pretendía honrar al presidente saliente estadounidense Barack Obama o apaciguar a su sucesor, Donald Trump, la policía de ambos países coincide en que es un buen augurio en materia de cooperación binacional.

Guzmán, el temido jefe del cártel de Sinaloa que alcanzó el estrellato internacional después de dos escapes espectaculares de la cárcel, fue extraditado desde una prisión en el norte de México a Nueva York el jueves pasado, en la víspera de la toma de posesión de Trump.

Mientras que algunos funcionarios del gobierno mexicano creyeron que el retiro de Guzmán sirvió como una condena para la presidencia de Obama, otros lo vieron como un gesto de apertura frente a un gobierno aparentemente hostil.

Sin embargo, funcionarios de la ley y ex funcionarios de ambos lados de la frontera dijeron que la medida impulsaría la cooperación en materia de seguridad e incluso podría mejorar las relaciones.

“Lo que sucedió hoy es algo que es una victoria tanto para México como para Estados Unidos”, dijo Leo Silva, que trabajó para la Administración de Control de Drogas en la ciudad de Monterrey, en el norte de México, hasta 2015. “Esto obviamente mejorará las cosas”, opina.

Según un alto funcionario de la policía estadounidense con sede en México, tanto las fuerzas de seguridad estadounidenses como mexicanas ya están “tres pasos adelante” en la identificación del próximo Chapo. “Desde México, trabajan mucho con nosotros, mucho más de lo que piensan”, dijo.

Historia turbulenta

La cooperación en materia de seguridad no siempre ha funcionado sin problemas, y México a menudo se ha irritado ante lo que considera intromisiones en sus asuntos.

Silva dijo que después de que Vicente Fox se convirtiera en presidente en 2000, México dio menos acceso a las fuerzas de seguridad estadounidenses. Sin embargo, el sucesor de Fox, Felipe Calderón, estaba más dispuesto a aceptar la ayuda estadounidense.

La elección del candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, en 2012, representó un nuevo revés. Los funcionarios estadounidenses inicialmente fueron mantenidos a distancia y el nuevo procurador general, Jesús Murillo Karam, también se mantuvo “distante”, según el exfuncionario.

Sin embargo, después de un comienzo difícil las relaciones pronto mejoraron y la inteligencia estadounidense se convirtió en un componente clave. “Es similar a lo que estábamos haciendo y recibiendo bajo Calderón, con la excepción de que esta administración no habla de ello ni da a conocer que están trabajando juntos”, reveló un exagente de la DEA que trabajó en casos mexicanos.

Vito Guardino, quien trabajó para la DEA durante 30 años, dijo que el gobierno de los Estados Unidos usó la extradición como un criterio para medir la voluntad de otros países para cooperar. Si Estados Unidos no obtenía lo que quería, encontraba maneras de forzarlo.

Es así que el caso del ‘Chapo’ representa una muestra calculada de fe por parte de México, que también ha señalado al equipo de Trump que está abierto a reforzar la frontera norte para frenar el contrabando de drogas y la migración ilegal.

Con información de REUTERS.