Chile condenó a cinco exmilitares por envenenar a opositores de Pinochet
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Chile condenó a cinco exmilitares por envenenar a opositores de Pinochet

Tres décadas después, la Justicia de Chile resolvió condenar a cinco militares retirados por su participación en el envenenamiento de siete presos políticos. Como consecuencia de esto, dos personas perdieron la vida y los demás quedaron con importantes secuelas. Los episodios se registraron durante la dictadura de Augusto Pinochet, hacia 1981.

Tras una larga investigación, el juez Alejandro Madrid no solo falló en contra de los uniformados sino que también le ordenó al Estado de Chile resarcir a los familiares de las víctimas con una indemnización de 950 millones de pesos (cerca de un millón 482 mil dólares). El monto deberá ser abonado en proporciones iguales a los seis parientes que elevaron la querella.

Detrás del hecho se encuentra la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE), y los militares Sergio Rosende Ollarzú, Eduardo Arriagada Rehren, Joaquín Larraín Gana, Ronald Bennett Ramírez, y Jaime Fuenzalida Bravo, quienes según la justicia chilena incurrieron en los delitos de homicidio y tentativa.

Para los dos primeros el poder judicial sentenció una pena de 20 años de prisión considerándolos autores de las dos muertes consumadas y las cinco frustradas. En cuanto a los militares restantes, fueron condenados a diez años y un día de prisión por haber actuado como cómplices necesarios en cada uno de los episodios ocurridos.

Las víctimas de envenenamiento compartieron el mismo régimen de alimentación mientras permanecieron retenidas en la Cárcel Pública de Santiago; por ejercer oposición contra el entonces presidente Augusto Pinochet.

El diario La Nación publicó el fallo que emitió el magistrado Madrid, en el que da cuenta que el 7 de diciembre de 1981 los detenidos comenzaron a presentar los mismos síntomas. Al ser trasladados a la unidad médica del penal se dictaminó que se trataba de un cuadro gastrointestinal.

Con el correr de los días el estado de salud de los reos no mejoró, y es allí cuando se resolvió derivarlos a un hospital. Los estudios practicados confirmaron que se trató de una infección provocada por una sustancia dañina.

La toxina botulínica hallada en los cuerpos de las siete personas, es considerada como uno de los venenos más potentes que se han fabricado a lo largo de la historia. Del informe se desprende que el químico fue enviado desde Brasil a través de una valija diplomática. El ministerio de Relaciones Exteriores de Chile se encargó luego de hacerla llegar hasta las instalaciones de un laboratorio clandestino perteneciente a las fuerzas militares, recinto que se encontraba bajo la supervisión del DINE.

De acuerdo con Teletrece, los uniformados en retiro Arriagada Rehren y Rosende Ollarzú ejercían como médico y veterinario respectivamente. A su vez señaló que el móvil que desencadenó los envenenamientos consistía en “asesinar a Guillermo Rodríguez Morales, jefe nacional de las Milicias de Resistencia Popular”.

Al ser diagnosticadas con problemas gástricos, las víctimas fatales presentaban un cuadro más avanzado, por lo que no pudieron ser atendidas a tiempo y en forma. Sin embargo, los sobrevivientes lograron contar la historia porque la muerte de sus compañeros exigió una pronta atención por parte de las autoridades hospitalarias.