Tres centenares de combatientes de las FARC no se desmovilizarían
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Tres centenares de combatientes de las FARC no se desmovilizarían

Alrededor de 300 combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) no se desmovilizarán bajo las condiciones pactadas en el acuerdo de paz alcanzado el año pasado con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos. La cifra la dio a conocer el general Alberto José Mejía en entrevista con la agencia Reuters este fin de semana, enumerando seis frentes que serían los que rechazaron el acuerdo.

“Las FARC han reconocido su disidencia”, afirmó Mejía, quien calcula que “es el 5 por ciento de las FARC, aproximadamente 300 hombres”. El comandante militar atendió a esa agencia durante una visita a la pequeña ciudad montañosa de Saiza, al noroeste del país, lugar que decenas de rebeldes abandonaron recientemente para comenzar a desmovilizarse.

“Puede haber disidentes en otros lugares en números muy pequeños”, añadió. Asimismo, afirmó que por el momento se está llevando a cabo la verificación de esos datos, pero destacó que “en otros conflictos es normalmente el 20 por ciento”, y que en su opinión “el 5 por ciento está lejos de eso”.

La cifra es la primera estimación oficial de rebeldes que no se desmovilizarían. Más de 6 mil combatientes de las FARC se dirigen a los campamentos de la ONU para entregar armas y comenzar programas de reintegración en los próximos días.

A pesar de los disidentes, Mejía dijo que los guerrilleros mantienen su promesa de reunirse en campos de desmovilización y que los desertores que permanecieron en el narcotráfico u otras actividades ilegales enfrentarían toda la fuerza del poder militar del Estado.

En el parte de éxito coincide el Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, quien estableció que hasta el lunes se habían trasladado “5.784 guerrilleros de un total de aproximadamente 6.300”. En un comunicado se estableció que “de 36 operaciones planeadas, 34 ya se ejecutaron”.

Los comandantes rebeldes de unidades dedicadas al narcotráfico o la minería ilegal en áreas rurales de selva fueron quienes principalmente rechazaron el acuerdo de paz y se negaron a entregar armas. Cinco de estos fueron expulsados por la cúpula del grupo en desarticulación en diciembre.

Los guerrilleros disidentes podrían unirse a bandas criminales e incluso el otro grupo guerrillero, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que buscarían el control del lucrativo negocio de las drogas en el territorio que el grupo rebelde viene dejando libre; un efecto propiciado, además, por la lenta reacción del Estado para recuperar el control de esas zonas.

A Brasil le preocupa que los ex combatientes de las FARC puedan formar alianzas criminales con pandillas de drogas cada vez más poderosas en la frontera selvática entre ambos países.

El cultivo de coca, el ingrediente bruto de la cocaína, está muy extendido en muchas zonas donde había presencia de las FARC. El gobierno ha lanzado un ambicioso plan para erradicar 50.000 hectáreas de la planta durante el primer año de implementación del acuerdo de paz.

Además de la erradicación, el gobierno se comprometió a construir caminos, escuelas abiertas y centros de salud de los que las comunidades han carecido durante décadas de conflicto, dijo Mejía.

Los ingenieros militares ya han comenzado a mejorar el camino de Saiza, por ejemplo.

Carlos Córdoba, gerente de las Zonas Veredales donde se dará el proceso de normalización y reinserción, afirmó que “se han entregado ayudas humanitarias en las zonas 2.300 carpas, 2.000 kits de aseo, 6.013 colchonetas, más de 20.000 frazadas y 1.733 menajes de cocina”.

Con información de REUTERS.