Huelga policial deja un centenar de muertos y toda una ciudad militarizada
Share this on

Huelga policial deja un centenar de muertos y toda una ciudad militarizada

Más de 100 personas murieron durante una huelga de seis días por parte de la policía en el estado brasileño de Espirito Santo, mientras centenares de soldados patrullaban las calles intentando mantener el orden.

Escuelas y negocios cerraron, e incluso el transporte público permanecía congelado mientras el Ejército movilizaba tropas aerotransportadas y vehículos blindados el jueves para reforzar la seguridad fuera de control. Aproximadamente 1.200 soldados trataban de contener el caos junto a la policía federal en el estado costero ubicado al norte de Río de Janeiro.

La mayor parte de la violencia se concentró en Vitoria, capital y rica ciudad portuaria rodeada de playas donde también hacen presencia compañías mineras y petroleras.

“No podemos establecer motivos concretos para estos asesinatos en este momento ya que la crisis todavía está en curso”, dijo Gustavo Tenorio, un portavoz policial. “Una evaluación inicial de la división de homicidios parece indicar que la mayoría de los fallecidos estaban vinculados al narcotráfico o algún otro tipo de delito”, agregó.

La policía del Espirito Santo exige un aumento salarial en medio de una recesión económica que ha golpeado las finanzas públicas en Brasil, con muchos estados luchando por asegurar servicios básicos de salud, educación y seguridad.

Hay temores de que la huelga se extienda a otros estados que con la escasez tampoco puedan pagar a tiempo a la policía y a otros funcionarios públicos.

Luiz Pezao, gobernador del estado de Río de Janeiro, uno de los más endeudados de Brasil, ya ha advertido a los funcionarios federales que pronto necesitará el respaldo de las tropas o la policía federal.

Hay rumores de una huelga policial pendiente en Río, un centro turístico que en tres semanas tendrá Carnaval; una de las celebraciones más grandes del mundo que atrae a asistentes de todo el mundo. Aún así, funcionarios de seguridad han negado que se contemple su cancelación.

En el Espirito Santo, los soldados patrullaban calles abandonadas, deteniéndose y vigilando a los peatones ocasionales contra los escaparates cerrados.

Funcionarios estatales dijeron que necesitaban más soldados federales y miembros de una fuerza de policía federal de élite para ayudar a restablecer el orden y compensar la ausencia de unos 1.800 policías estatales que normalmente patrullan el área metropolitana de Vitoria.

“La intervención del Ejército en el Espirito Santo es temporal, es para hacer posibles las negociaciones gubernamentales y traer paz a la población. No vamos a reemplazar a la policía”, dijo el general Eduardo Villas Boas en Twitter.

El gobierno estatal no emitió un número oficial de asesinatos, pero una portavoz del sindicato que representa a la policía dijo a Reuters que al jueves se habían registrado 101 homicidios.

Eso sería más de seis veces la tasa promedio de homicidios del estado durante el mismo período del año pasado. La cadena de televisión Globo, citando a funcionarios de seguridad, informó que 200 vehículos fueron robados en Vitoria en un solo día; 10 veces el promedio diario para todo el estado.

Se habla que las empresas perdieron 90 millones de reales (28,87 millones de dólares) desde que la policía comenzó la huelga. Las tiendas que abrieron sus puertas fueron saqueadas.

“Es bueno que el supermercado se haya abierto porque tengo dos niños pequeños en casa y la comida se está acabando”, dijo el vendedor Vitor Paulo, agobiado por las bolsas de compras. “Es como si fuéramos rehenes en nuestras casas, tenemos miedo de salir”, añadió.

Representantes de la policía en huelga, incluyendo algunas de las esposas de los oficiales, se reunieron con funcionarios estatales el miércoles para exigir que los salarios se duplicaran para cada categoría de oficiales.

El sindicato dijo que sus miembros no han recibido un aumento en cuatro años. El salario mensual de un oficial comienza en 2.643 reales (848 dólares), según el cabo Thiago Bicalho, portavoz de la policía.

“Vamos a analizar la oferta y ver qué podemos hacer en la realidad para avanzar en esta situación”, dijo Julio Pompeu, director de la secretaría de derechos humanos del estado, que está ayudando al gobierno a negociar con la policía.

Con información de REUTERS.