Estados Unidos sanciona al vicepresidente venezolano por narcotráfico
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Estados Unidos sanciona al vicepresidente venezolano por narcotráfico

Los Estados Unidos pusieron en lista negra al vicepresidente de Venezuela, Tareck El Aissami por el delito de narcotráfico. Se trata de la primera medida de la administración Trump contra un alto funcionario del gobierno del presidente Nicolas Maduro, esta vez por lavado de dinero y narcotráfico.

El Departamento de Hacienda estadounidense sancionará a El Aissami bajo la Ley de Designación de Cabecillas Extranjeros. Su socio, Samark Jose López Bello, fue apuntado por proveer asistencia y apoyo financiero para las actividades de El Aissami, según se informó en un comunicado.

El Departamento del Tesoro dijo que El Aissami supervisó el envío o vendió parcialmente más de una tonelada de narcóticos desde Venezuela en múltiples ocasiones, incluyendo embarques a México y Estados Unidos. “El Aissami facilitó los envíos de narcóticos desde Venezuela, incluyendo el control de los aviones que salen de una base aérea venezolana, así como el control de las rutas de drogas a través de los puertos de Venezuela”, dijo un alto funcionario de la administración estadounidense en una conferencia telefónica con reporteros.

Por ello, ese departamento congeló los bienes y unas 13 empresas de propiedad o bajo control de López Bello, los cuales forman parte de una red internacional que abarca las Islas Vírgenes Británicas, Panamá, Gran Bretaña, Estados Unidos y Venezuela.

Otro funcionario de la administración estadounidense estimó que el valor de la propiedad bloqueada en Miami valía “decenas de millones de dólares”. Otro funcionario sugirió que el valor de los bienes incautados no era proporcional al sueldo de un funcionario público.

Los funcionarios estadounidenses llamaron a López Bello un “líder clave” utilizado por El Aissami para manejar asuntos financieros y comprar activos.

El vicepresidente reaccionó en Twitter reivindicando sus creencias políticas y matizando las acusaciones como parte de una supuesta guerra ideológica:

La canciller de ese país reaccionó de igual manera rechazando en nombre del gobierno las acusaciones a El Aissami:

Maduro frecuentemente acusa a funcionarios estadounidenses de tratar de manchar su administración, pero funcionarios estadounidenses negaron que las designaciones del lunes tuvieran algo que ver con el papel político prominente de El Aissami, exministro de Interior y de Justicia.

“Es el resultado de una investigación de varios años de tráfico de narcóticos por parte de la OFAC que no está dirigida a Venezuela ni a sectores específicos de la economía venezolana”

Como resultado de estas acciones, generalmente se prohíbe a los estadounidenses involucrarse en transacciones o tratar con los individuos y entidades designados, mientras que los activos que estos tienen bajo la jurisdicción de los Estados Unidos quedan congelados.

La medida se aparta del llamado enfoque de “aterrizaje suave” adoptado por la Casa Blanca durante el gobierno del expresidente Barack Obama, que a veces había chocado con los esfuerzos del Departamento de Justicia y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos pues desde el año 2015 había buscado usar la diplomacia detrás de cámaras para aliviar la relación con Caracas y las consecuencias de una serie de acusaciones de tráfico de drogas contra funcionarios venezolanos como Néstor Reverol, jefe de la Guardia Nacional de Venezuela.

Los altos funcionarios de la administración declinaron decir si el presidente Donald Trump había firmado personalmente las sanciones o si estaba involucrado en la decisión.

Las designaciones típicas de tráfico de drogas no ascenderían normalmente al nivel del presidente para su aprobación, pero la lista negra de un alto funcionario gubernamental de otro país es mucho más sensible que las designaciones típicas.

Las sanciones son la primera prueba de cómo evoluciona la relación del nuevo gobierno estadounidense con sus enemigos ideológicos en la región. Maduro, por su parte, criticaba al republicano como “ladrón” y “bandido” durante la campaña electoral de Estados Unidos, pero cambió más tarde su retórica y dijo que Trump merecía que se le diera una oportunidad pues “no sería peor que Obama”.

El Aissami, de origen sirio y libanés, creció pobre en el estado andino de Mérida y continuó estudiando derecho y criminología. Ha sido legislador y gobernador estatal del Partido Socialista PSUV antes de ser elegido vicepresidente el mes pasado.

Los grupos de oposición venezolanos han acusado a El Aissami de reprimir la disidencia, colaborar con bandas de narcotraficantes y apoyar grupos de Oriente Medio como Hezbollah.

Treinta y cuatro miembros republicanos y demócratas del Senado de los Estados Unidos y de la Cámara de Representantes enviaron una carta a Trump el 8 de febrero instándole a actuar contra funcionarios venezolanos. Su carta se refería a El Aissami, señalando que su reciente nombramiento como vicepresidente ejecutivo lo puso en línea para convertirse en el próximo líder de Venezuela. Eso, en su opinión, “es extremadamente preocupante dado sus presuntos vínculos con el narcotráfico y las organizaciones terroristas”.

Con información de REUTERS.