Asesinato de un niño a manos de su entrenador de fútbol conmociona a Uruguay
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Asesinato de un niño a manos de su entrenador de fútbol conmociona a Uruguay

Uruguay está conmocionada con la triste historia de Felipe Romero; el hijo de un exfutbolista uruguayo que fue secuestrado y asesinado por Fernando Sierra, quien era su entrenador de fútbol. Luego de acabar con la vida de Felipe, el homicida se suicidó con un disparo en la cabeza. Según versiones de personas allegadas al caso, Sierra tenía una relación muy cercana con Felipe, con lo que se ganó su confianza y la de la madre, hasta el punto de hacerse ver como un padre para el niño.

El hecho ocurrió en la ciudad de Maldonado, en la costa uruguaya. Ambos cuerpos fueron encontrados en el sotobosque de Villa Serrana. La imagen era estremecedora: el asesino había quedado abrazado al niño, descalzos y con un revolver calibre 22 junto a ellos, tal como confirmó el oficial Eduardo Martínez, comandante de la Policía de Lavalleja.

El homicida, Fernando Sierra, era un entrenador de fútbol infantil de 32 años que no tenía antecedentes penales y por el contrario era descrito como “un hombre amable, cariñoso e incapaz de hacer daño”, tal como señala Infobae.

El mismo medio relata que Fernando, “además de tener estudios en Taekwondo, se desempañaba como entrenador de las categorías formativas del Club Defensor de Maldonado, hacía varios años”, y que “fue allí donde conoció a Felipe Romero, hijo de Luis Romero, exjugador de Peñarol, y Alexandra Pérez”.

También se cuenta que durante el tiempo que Sierra dirigió a Felipe en los entrenamientos de fútbol, una amistad muy fuerte empezó a surgir. Con el paso del tiempo, el homicida se fue convirtiendo en una figura paterna para Felipe, que suplía las constantes ausencias de su padre biológico. Incluso la cercanía entre los dos llegó hasta el punto de compartir fechas especiales como cumpleaños, navidades y otras celebraciones familiares.

“Felipe era uno más de la familia. Era un niño abandonado que había encontrado un referente paterno”, relató un allegado antes del fatal desenlace en declaraciones reproducidas por el Diario La República de Uruguay.

“El niño solía llamarlo ‘papá’ y él lo consideraba su hijo, tanto es así que “Fernando decía que lo quería ayudar, que le iba a pedir a la madre los papeles para adoptarlo”, agregó el rotativo uruguayo.

Las cosas comenzaron a cambiar a raíz del último viaje que realizaron Fernando y Felipe juntos. En dialogo con El País, Alexandra Pérez, madre del niño, aseguró que la psicóloga del colegio donde estudiaba Felipe la había alertado por ciertas actitudes que la parecían un poco extrañas.

“Vio pautas en Felipe que indicaban que algo no estaba bien”, le contó la madre a El País. Ella también le recomendó que no dejara más a Felipe a solas con el entrenador.

Enseguida Alexandra siguió las indicaciones y le dijo al entrenador que no podría ver más a su hijo estando a solas, situación que provocó angustia y desespero en el homicida.

“Si no puedo ver más a Felipe me mato”, fue la respuesta de Sierra, tal y como relata la madre.

Posterior a este encuentro, Fernando Sierra fue a buscar a Felipe al colegio, y desde ese momento desaparecieron hasta el pasado sábado 22 de abril, día en que el Ministerio del Interior de Uruguay anunció que había encontrado los dos cuerpos sin vida.