El oficialismo cantó victoria en Ecuador, aunque la oposición habla de fraude
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El oficialismo cantó victoria en Ecuador, aunque la oposición habla de fraude

El candidato del gobierno izquierdista Lenín Moreno se autoproclamó ganador en las elecciones presidenciales de Ecuador el domingo, frustrando en ese país el viraje generalizado hacia la derecha en Sudamérica. Sin embargo, el retador conservador, Guillermo Lasso, pidió un recuento en medio de la protesta de algunos de sus partidarios.

El exvicepresidente Moreno, que es parapléjico, obtuvo el 51,1 por ciento de los votos, en comparación con el 48,9 por ciento de Lasso, con más del 96 por ciento de los votos contados, según el consejo electoral, que hasta última hora del domingo todavía no declaraba un ganador.

Un sombrío Lasso, puso en entredicho los resultados: “Han cruzado una línea”, dijo a los simpatizantes reunidos en un hotel en su ciudad natal costera de Guayaquil. Lasso pidió un recuento y se comprometió a desafiar los resultados, en un proceso complejo que podría tomar tiempo.

“Vamos a defender la voluntad del pueblo ecuatoriano frente a este intento de fraude”

Lasso contrastó los resultados rápidos del domingo con la primera ronda de las elecciones de febrero, cuando una cuenta final tardó días en salir y sus partidarios se reunieron frente al consejo electoral para protegerse de lo que decían eran intentos de fraude.

Cientos de partidarios de Lasso volvieron a aparecer ante las oficinas de los consejos electorales en Quito y Guayaquil, ondeando banderas ecuatorianas y cantando “No al fraude” y “¡No queremos ser Venezuela!”

Hubo informes de enfrentamientos aislados, pero las protestas perdieron intensidad a medida que pasaba la noche.

“¡Presidente Lenín!”

Moreno, quien perdió el uso de sus piernas hace dos décadas cuando fue baleado durante un robo, se convertiría en uno de los pocos presidentes en el mundo en usar una silla de ruedas si asume el cargo el 24 de mayo.

“Lenín”, como es comúnmente conocido por sus partidarios, celebró en Quito el domingo por la noche con una multitud cantando “¡Presidente Lenin!”

“Vamos a seguir construyendo el camino, hemos hecho mucho pero hay mucho más que hacer!”, dijo en tarima, flanqueado por su compañero de equipo y vicepresidente actual, Jorge Glas, y por el presidente saliente Rafael Correa.

Moreno, ex enviado de la ONU para la discapacidad, tiene un estilo más conciliador que Correa y ha prometido beneficios para madres solteras, ancianos y discapacitados ecuatorianos.

Se enfrentaría a fuertes presiones para crear empleos en medio de una recesión económica y para acabar con los escándalos de corrupción en la petrolera estatal PetroEcuador con el conglomerado brasileño Odebrecht.

Lasso ha criticado a Moreno como económicamente mal preparado, y ha advertido que sus principales promesas sociales golpearían a las arcas ya presionadas en un país dependiente de las exportaciones de petróleo, plátanos y camarones.

Los partidarios de Moreno, a su vez, han criticado los planes de Lasso advirtiendo que reduciría los beneficios sociales y gobernaría para los ricos a través de una nación que se extiende desde las mesetas andinas hasta las Islas Galápagos.

La gobernante Alianza País dijo el domingo que los resultados eran irreversibles y condenó lo que llamó violencia de la oposición:

Correa ha dicho que se mudará a Bélgica, de donde es su esposa, cuando deje el cargo.

Un alivio para el socialismo sudamericano

“La revolución ha vuelto a triunfar en Ecuador”

Una victoria de Moreno vendría como alivio para el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, después de que el candidato Lasso jurara retirar a Assange de la embajada de Ecuador en Londres si ganaba la segunda vuelta.

También impulsaría al movimiento izquierdista luego de que los gobiernos derechistas llegaran recientemente al poder en Argentina, Brasil y Perú. El presidente venezolano Nicolas Maduro felicitó a Moreno por Twitter, al igual que el presidente de Bolivia, Evo Morales.

Lasso, un ex banquero, había prometido oponerse a Maduro.