Fiscal venezolana vuelve a emitir críticas públicas al Gobierno
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Fiscal venezolana vuelve a emitir críticas públicas al Gobierno

La fiscal de Venezuela, Luisa Ortega, ha criticado el plan del presidente Nicolás Maduro de convocar una Asamblea Nacional Constituyente, confirmando la fisura pública entre los socialistas gobernantes.

Ortega sorprendió al país ya en marzo, cuando criticó a la Corte Suprema por anular los poderes de una Asamblea Nacional dirigida por la oposición.

Desde entonces, ha sido una ficha públicamente homogénea dentro del gobierno venezolano, al que sus opositores acusan de intentar esquivar las elecciones al crear una asamblea paralela con poderes para reescribir la Constitución.

Elías Jaua, actual ministro de Eduación y quien está a cargo del proyecto de la “asamblea constituyente”, confirmó el lunes que Ortega lo había escrito para expresar su descontento en una carta que previamente se filtró en las redes sociales.

“Es mi imperativo explicar las razones por las que he decidido no participar en esta actividad”, dice la misiva de dos páginas de la autoría de Ortega. “En lugar de aportar estabilidad o generar un clima de paz, creo que esto acelerará la crisis”, dijo, asegurando que aumentaría la incertidumbre y alteraría la “inmejorable” constitución lanzada por el líder Hugo Chávez.

Jaua reconoció haber recibido la carta de Ortega, pero rápidamente dijo que simplemente estaba expresando una “opinión política” sin capacidad alguna para cambiar la situación.

“Consideramos que el único órgano que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela autoriza para interpretar la constitución es la cámara constitucional de la Corte Suprema”, dijo en una conferencia de prensa, en referencia al tribunal supremo, que ha demostrado estar en concordancia con el oficialismo.

Aunque no hay signos de que las fisuras sean significativas como para desestabilizar un Gobierno ‘chavista’ de 18 años en el poder, los manifestantes que a diario se toman las calles venezolanas han visto este gesto como un motivo de ánimo por la disidencia pública de Ortega.

Mientras las protestas contra el gobierno convocan a cientos de miles de personas a las calles, los venezolanos están cada vez más preocupados por los saqueos nocturnos y barricadas que surgen en muchos barrios. Jóvenes enmascarados controlan los caminos, controlando el tráfico o pidiendo a los automovilistas una “colaboración” monetaria que se les permita pasar a través de ellos.

Los peores trastornos nocturnos se han concentrado en gran parte fuera de la capital, aunque el estado Bolívar también ha sido golpeado duramente durante la noche. Unos 51 autobuses fueron quemados luego de que un grupo atacó a una compañía de transporte en la ciudad de Puerto Ordaz, dijo el lunes la fiscalía.

También hubo problemas el lunes en Barinas, el estado rural donde nació Chávez, considerado por sus partidarios como la “cuna de la revolución” en Venezuela. Las turbas incendiaron la sede del Partido Socialista en la capital del estado y los enfrentamientos y saqueos duraron todo el día, dijeron testigos y autoridades.

Varios líderes de la oposición han condenado la violencia, pero los episodios ponen de relieve los riesgos de que las protestas salgan de su control en medio de la ira generalizada contra Maduro, el hambre y el fácil acceso a las armas en uno de los países más violentos del mundo.

El número de muertos aumentó a por lo menos 51 personas después de que un policía, Jorge Escandón, falleciera tras ser herido en el estado de Carabobo, mientras tres personas murieron en las protestas en Barinas, dijo el lunes la fiscalía.

Cientos de personas también resultaron heridas, más de 2.600 detenidas, y cerca de 1.000 siguen encarceladas, según grupos de derechos humanos.

El lunes, partidarios de la oposición y doctores vestidos de blanco trataron de marchar al Ministerio de Salud en Caracas para exigir el acceso a un tratamiento adecuado en medio de una gran escasez de medicamentos que van desde analgésicos hasta quimioterapia.

“Hoy no estoy aquí como legislador, estoy aquí marchando por mi hermana que tiene un tumor cerebral, un tumor que está creciendo de nuevo y produciendo parálisis, un tumor por el cual Venezuela solía recibir la medicina y las inyecciones para que esto no pasara”, dijo el legislador opositor Miguel Pizarro.

“Hoy camino por mi hermano, que es diabético y que, como mi mamá, no puede encontrar medicina”, agregó Pizarro, parte de una nueva generación de líderes de la oposición que han estado a la vanguardia de las protestas en Venezuela.

Con información de REUTERS