En medio de disturbios, Brasil vivió su primer paro nacional en más de una década
Share this on

En medio de disturbios, Brasil vivió su primer paro nacional en más de una década

Manifestantes brasileños incendiaron autobuses, se enfrentaron con la policía en varias ciudades y marcharon hacia la residencia del presidente Michel Temer en Sao Paulo en medio de la primera huelga general que vive Brasil en más de dos décadas.

Los sindicatos llamaron a la huelga para expresar su descontento por las medidas de austeridad del mandatario, las cuales debilitarían las leyes laborales y recortarían un generoso sistema de pensiones.

Al menos ocho autobuses fueron quemados en el centro de Río de Janeiro, mientras la policía lanzaba rondas de gases lacrimógenos y balas de goma a manifestantes enmascarados.

A pesar de las protestas, Temer y miembros de su gobierno matizaron la huelga como un fracaso. Dijeron que la orientación de los sindicatos a atacar el transporte público evidenciaba un plan para impedir que las personas que querían ir a trabajar pudieran hacerlo.

Los sindicatos dijeron lo contrario, que la huelga fue un éxito, mientras hablaban de la adhesión de millones de trabajadores en sectores clave como las fabricas automotrices, el petróleo, las escuelas e incluso la banca. Las huelgas afectaron a los 26 estados del país y al Distrito Federal.

“Es importante que enviemos un mensaje al gobierno de que el país está observando lo que están haciendo, quitándole los derechos de los trabajadores”, dijo el jefe del sindicato de trabajadores de radio y televisión que agremia unos 4 mil miembros en Brasilia, Marco Clemente, fuera de la sede de la emisora ​​estatal EBC.

Temer, que estaba en Brasilia, denunció la violencia de algunos manifestantes. En un comunicado sostuvo que “pequeños grupos” habían impedido a la población usar el transporte público, al tiempo que confirmaba que “el trabajo para la modernización de la legislación nacional continuará”.

La última huelga general de Brasil tuvo lugar en 1996, cuando se desencadenaron protestas por privatizaciones y reformas laborales del expresidente Fernando Henrique Cardoso.

A pesar de lo sucedido, analistas dijeron que la huelga tendría poco impacto inmediato en los planes de austeridad del presidente.

Descontento con las reformas

Las reformas de Temer han enojado profundamente a muchos brasileños, significándole una caída de aprobación de su gobierno a solo el 10 por ciento.

El actual jefe de Estado se hizo cargo el año pasado cuando la exlíder Dilma Rousseff, a quien Temer sirvió como vicepresidente, fue acusada por romper reglas presupuestarias. Sus partidarios denunciaron el acto como un “golpe” orquestado por Temer, y sus aliados en un intento por descarrilar una investigación de corrupción.

“Este no es un gobierno que fue elegido con estas propuestas”, dijo Bernard Costa, un estudiante de medicina de 27 años que protestaba en Sao Paulo. “Estas reformas están mostrando a la gente que este gobierno no es ni legítimo ni representativo”, agregó.

“Gobierno desvergonzado”, se leía en un cartel agitado por uno de un grupo de manifestantes que se reunieron frente a la casa familiar de Temer en Sao Paulo. La policía utilizó gas lacrimógeno para dispersar a la multitud.

Casi un tercio de los ministros de Temer y varios líderes del congreso están bajo investigación en el mayor esquema de corrupción en Brasil, acerca de sobornos de empresas de construcción a cambio de ganar proyectos lucrativos en la estatal petrolera Petrobras.

Temer ha propuesto una edad mínima para la jubilación, lo que obligaría a muchos empleados a trabajar más tiempo para recibir una pensión y reducir los pagos, en un país en que muchos trabajadores se jubilan con beneficios completos a sus 50 años.

La Cámara Baja del Congreso aprobó un proyecto de ley esta semana para debilitar las leyes laborales al flexibilizar las restricciones a la contratación externa y los contratos temporales, lo que acrecentaría aún más la resistencia de los sindicatos.

El gobierno argumenta que se necesitan reformas económicas para sacar a Brasil de su recesión, reducir un enorme déficit presupuestario, reducir el desempleo récord y modernizar la economía.

La huelga tuvo un gran impacto en la producción de automóviles en Sao Paulo, que concentra la mayor parte de la industria en Brasil. General Motors Co, Ford Motor Co, Toyota Motor Corp y Mercedes-Benz Daimler AG pararon la producción, según funcionarios de la compañía, sindicatos y analistas de mercado. Fiat Chrysler NV, el vendedor número uno de autos Brasil, dijo que estaba operando normalmente.

Funcionarios sindicales dijeron que la mayoría de los trabajadores de la petrolera estatal Petrobras se unieron a la huelga, pero la compañía dijo que la paralización no tuvo un impacto significativo en la producción. La minera de hierro Vale SA dijo que la huelga no afectó sus operaciones.

La huelga de 24 horas comenzó después de la medianoche del viernes, antes de un fin de semana que culmina con el Día del Trabajo el lunes.

El índice de referencia Bovespa subió casi un 1 por ciento, mientras que la moneda nacional, el real, cambió poco a medida que los inversionistas evaluaron el impacto de la huelga.

Con información de REUTERS.