Un sospechoso de asesinato fue colgado de un árbol en Bolivia
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Un sospechoso de asesinato fue colgado de un árbol en Bolivia

Ante la ausencia del estado y la falta de presencia policial, un grupo de 500 vecinos del departamento de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) decidió hacer justicia por mano propia. El episodio que terminó con un hombre colgado de un árbol, se registró en el municipio de San Julián.

El diario El Deber sostuvo que no es la primera vez que los pobladores del lugar cometen este tipo de linchamientos; según el medio los violentos episodios iniciaron en octubre de 2006. En esta oportunidad, la ira se desencadenó con la muerte del mototaxista Wilfredo Alejandro Gómez, de 17 años, quien presuntamente fue víctima de un robo. Por el hecho las autoridades mantenían bajo arresto a cuatro sospechosos de estar detrás del homicidio.

Con la premura de individualizar al responsable, el grupo de personas enfurecidas ingresó a la única comisaría de la zona para hacerse de los detenidos y obligarlos a confesar el crimen. Una vez adentro del establecimiento policial, la turba logró tomar rápidamente el control del lugar. Pese a que los efectivos intentaron dialogar con los vecinos fue imposible porque para ese momento ellos solamente querían tomar represalias y “solucionar” a su manera la situación.

Cara a cara con cada uno de los sospechosos procedieron a interrogarlos pero estos reaccionaron echándose la culpa los unos a los otros. Superados por el enojo, los habitantes arrastraron a golpes a los capturados hasta llevarlos a la plaza de San Julián. Bajo ese panorama la Policía actuó rápidamente y convocó a las autoridades judiciales, que en una audiencia fuera de lo común dictaron la prisión preventiva para los cuatro sospechosos.

Al contrario de lo pensado, la intervención de los funcionarios públicos no calmó la sed de venganza de los pobladores sino que por el contrario, la acrecentó. Cuando los detenidos estaban siendo trasladados a la cárcel de Santa Cruz de la Sierra, la turba los tomó en su poder y les empezó a propinar golpes. Esta vez, los uniformados solamente pudieron rescatar a dos de los señalados, mientras que otro fue defendido por su familia.

Con la misma suerte no corrió Yonny Pizarro, de 38 años, quien para ese momento ya había sido calificado por los habitantes de San Julián como el asesino de Gómez. Antes de morir, el hombre fue golpeado delante de su hogar, obligado a correr hasta desfallecer e inclusive le prendieron fuego. Si bien la Policía lo salvó, la turba volvió a hacerse de él y esta vez lo colgó de un árbol de la plaza. Luego de cometer el delito, los habitantes enardecidos se disiparon rápidamente del lugar.

De acuerdo al Periódico ERBOL, luego del linchamiento los pocos efectivos de la Policía abandonaron el municipio, al igual que el juez y el fiscal designados. El alcalde, Faustino Copa Flores, destacó la labor de los efectivos, pidió su regreso y señaló que lo sucedido es “injustificable”.

En información de ese medio, la situación se complicó a tal punto que los demás detenidos de la comisaría de San Julián tuvieron que ser trasladados a otros centros de reclusión de Bolivia. Por ahora las autoridades de Bolivia buscan restablecer el orden público e identificar a quienes estuvieron detrás del linchamiento de Pizarro.