Por crisis económica, Puerto Rico cierra 184 escuelas públicas
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Por crisis económica, Puerto Rico cierra 184 escuelas públicas

Para reducir los gastos públicos, la Gobernación de Puerto Rico tomó la drástica decisión de cerrar más de 150 recintos educativos pertenecientes al Estado. La medida hace parte de las políticas adoptadas por la administración de Ricardo Roselló para hacer frente a la aguda crisis económica que experimenta el país.

El cierre de las 184 escuelas no solamente generó un conflicto familiar dentro de cada uno de los hogares afectados, sino que también podría potenciar la migración de los habitantes hacia otras ciudades. No es la primera vez que la isla opta por recortar el presupuesto destinado al sector educativo, lo novedoso es que esta vez la cantidad de escuelas que cerraron sus puertas fue mucho mayor.

Los fondos destinados a la educación pública representan cerca del 30 por ciento del presupuesto de 9000 mil millones de dólares, por lo que el recorte le permitirá a Roselló ahorrar al menos 7 millones de dólares.

El diario Primera Hora consignó que para el político su decisión “redundará en una mejoría en términos de la educación de los niños y en una mejor distribución de los recursos”. No obstante, también reconoce que es una tarea muy difícil priorizar la infraestructura por encima de los estudiantes.

Antes de proceder con la clausura de las instalaciones, la secretaria de Educación, Julia Keleher, realizó una recorrida para analizar las condiciones de cada lugar y para conocer de primera mano las necesidades de los alumnos, maestros y la población en general. Luego de efectuar el relevamiento, se procedió a comunicar el listado de escuelas que serían clausuradas.

El diario Nuevo Día publicó que el cierre de las escuelas le representa a Puerto Rico un ahorro de 7,7 millones de dólares solamente en agua y electricidad. El pago de los servicios públicos en los institutos, le acarrea al Gobierno un gasto de 42 mil dólares, por lo que, aunque 27 mil estudiantes deberán ser reubicados, la secretaria Keleher defendió la medida: “Es importante reconocer que cada cambio que estamos haciendo, aunque parecen muchos, todos son necesarios para realmente poder transformar el sistema”.

Algunos sostienen que previo al cierre de los recintos, el sector educativo ya estaba enfrentando una marcada crisis. La falta de insumos indispensables como los libros, contenidos actualizados e inclusive algo tan básico como el papel higiénico en los baños, no permiten el buen desempeño de las labores.

A la anterior situación se le suma el alto porcentaje de desempleo que tiene Puerto Rico y los bajos salarios que reciben los trabajadores. En muchas oportunidades los alumnos se ven obligados a abandonar las escuelas para poder contribuir económicamente en sus hogares. Otros, ante la precariedad educativa y el cierre de los institutos, se ven obligados a instalarse en otras zonas de Estados Unidos.

De igual manera, hay familias que se ven imposibilitadas en costear los gastos que exige la educación de los menores, por lo cual muchos alumnos terminan abandonando las escuelas. De la mano de este fenómeno crece la cantidad de habitantes en situación de pobreza, los embarazos en adolescentes y el aumento en la criminalidad.