Condena a Lula da Silva sacude el panorama electoral de Brasil para 2018
Share this on

Condena a Lula da Silva sacude el panorama electoral de Brasil para 2018

La condena emitida el miércoles contra el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, también candidato presidencial para el próximo año, deja el camino abierto para una sorpresa electoral.

Lula, un gigante político brasileña que dirigió Brasil desde 2003 hasta 2011, ha dicho que quiere postularse a la presidencia el próximo año, pero si su sentencia de casi 10 años es confirmada en apelación, Lula, el fundador del Partido de los Trabajadores estaría impedido para buscar el cargo nuevamente por ocho años adicionales a la pena que complete en la cárcel.

El expresidente, de 71 años, está en el centro de una serie de élites brasileñas derrotadas por el peor escándalo de corrupción que haya golpeado a Brasil, conocido como ‘Lava Jato’. Un caos que ha enfurecido a los votantes, que buscan quien los lleve fuera del desierto político y económico.

“Brasil está ahora tan polarizado como los Estados Unidos lo han estado durante años”, dijo Carlos Melo, científico político de Insper, una escuela de negocios de Sao Paulo.

“Si Lula está ausente, sin duda abrirá el espacio para un líder externo muy emocional, un poco como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump”

Lula fue condenado el miércoles por el juez Sergio Moro, quien lo consideró culpable de aceptar 3,6 millones de reales (1,15 millones de dólares) de sobornos de parte de la firma de ingeniería OAS SA. Esa es la cantidad que los fiscales dijeron que la compañía gastó en renovar un apartamento en la playa para el exmandatario a cambio de su ayuda para ganar contratos con la compañía estatal Petroleo Brasileiro.

La justicia determinó que la OAS formó parte de un cartel de proveedores en el que la petrolera despilfarró miles de millones de dólares del Estado en contratos inflados, canalizando algunas ganancias malhabidas a políticos y sus partidos. Varios ejecutivos de la firma fueron encarcelados por Moro, el duro juez encargado de llevar la investigación del ‘Lava Jato’.

Los abogados de Lula dijeron que es inocente, y apelarán la decisión que han matizado como una ‘cacería política de brujas’. Se espera que la corte de apelaciones tome por lo menos ocho meses para definir la suerte del exjefe de Estado, que permanecerá libre mientras eso sucede.

“Este juicio políticamente motivado ataca el estado de derecho de Brasil, la democracia y los derechos humanos fundamentales de Lula”, escribió el equipo de defensa en una declaración por correo electrónico. “Genera inmensa preocupación para el pueblo brasileño y para la comunidad internacional”, añadieron.

Las presidenciales sin Lula

A pesar de sus problemas legales, el carismático Lula sigue siendo el político más conocido de Brasil y ha mantenido una base de seguidores leales. Como presidente canalizó los recursos de un auge de materias primas a programas sociales que ayudaron a sacar a millones de la pobreza.

Recientes encuestas del respetable instituto de encuestas Datafolha muestran que en una segunda ronda, Lula vencería a todos los contendientes el próximo año, a excepción de la ecologista y dos veces candidata presidencial Marina Silva, con quien estaría en empate técnico.

Pero si Lula no puede aspirar, y con aproximadamente el 20 por ciento del electorado indeciso, la elección está en juego.

Aunque Silva se ha posicionado bien en sondeos, el analista Melo y otros observadores políticos dudan de que la experta en cuestiones ambientales pueda ganar, en parte porque sus campañas han carecido de los ardientes discursos y el talento dramático necesarios para atraer votantes.

Melo dijo que la sed de espectáculo y la tendencia al anti-establishment del público podría dar un impulso a dos desconocidos: Ciro Gomes, un exgobernador, ministro federal y diputado que ahora está con el Partido Democrático de los Trabajadores; y Joao Doria, un millonario magnate de los medios de comunicación y exestrella de la versión brasileña de “The Apprentice”.

Gomes, a pesar de su larga carrera en política, es un político áspero que fácilmente podría posicionarse como un candidato anti-gobierno. Alto y políticamente incorrecto, Gomes llamó al impopular presidente Michel Temer “capitán del golpe”, refiriéndose al proceso que condujo al enjuiciamiento de la expresidenta Dilma Rousseff el año pasado.

Doria, que nunca había ocupado cargos electivos antes, sorprendió el año pasado cuando ganó la alcaldía de la ciudad más grande de Sudamérica en la primera ronda, capturando el 53 por ciento de los votos. Miembro del partido centrista de la socialdemocracia brasileña, es amado por la comunidad empresarial por su postura pro-mercado, y ha atraído la atención del público con acrobacias como ponerse un uniforme de barrendero y pasar días limpiando las carreteras.

Poco después de que el veredicto de Lula se hiciera público el miércoles, Doria reaccionó en Twitter diciendo “se ha hecho justicia”. “El hombre más desvergonzado de Brasil fue condenado a nueve años y medio de prisión”: sostuvo.

Las últimas encuestas de Datafolha muestran a Gomes y Doria en un empate técnico en una segunda vuelta.

Sergio Praca, politólogo de la Fundación Getulio Vargas, una de las principales universidades brasileñas, dijo que el caso “es una marca negra en la historia de Brasil, pero es un gran momento en la lucha contra la impunidad”.

Según él, “el elector brasileño ya no aceptará un candidato presidencial que no esté limpio, y eso es una verdadera evolución en nuestra democracia”, agregó. “En este momento difícil, esa es la perspectiva positiva que tenemos que aferrarnos”, concluyó.

Con información de REUTERS