20 de julio: la “hora cero” de Venezuela anunciada por la oposición
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20 de julio: la “hora cero” de Venezuela anunciada por la oposición

Los opositores del gobierno del impopular presidente Venezuela, Nicolás Maduro, convocaron a la ciudadanía a un paro cívico generalizado este jueves 20 de julio, con el fin de exigir la realización de elecciones presidenciales y la cancelación de la Asamblea Constituyente que —temen– consolidaría la dictadura.

Lo que quieren es que los venezolanos cierren negocios, detengan el transporte y bloqueen las calles como parte de una campaña de desobediencia civil que han llamado “hora cero”, con la que tratarían de terminar con casi dos décadas de gobierno del Partido Socialista.

Estudiantes y grupos de transportes dijeron que atenderán al llamado, y muchas pequeñas empresas prometieron permanecer cerradas. Vecinos coordinaron bloqueos de calles y las familias planean mantener a sus hijos en casa en caso de problemas.

“No tengo duda de que los venezolanos paralizarán a la nación en rebelión”, dijo a Reuters el legislador y activista callejero Juan Requesens, quien también aseguró que la huelga de 24 horas iniciará a las 6 de la mañana (hora local).

“La dictadura quiere imponer una Constitución ilegal por la fuerza para perpetuarse en el poder”, añadió Requesens, refiriéndose al plan gubernamental de elegir los miembros del cuerpo extraordinario que reescribiría la Constitución y reemplazaría al legislativo el próximo 30 de julio.

Líderes de empresas estatales —incluyendo la petrolera PDVSA, que aporta el 95 por ciento de los ingresos de exportación de Venezuela– ordenaron a sus casi 3 millones de empleados públicos ignorar la huelga.

Con Venezuela ya rebosante de tiendas y fábricas cerradas en medio de la abrumadora crisis económica, una huelga popular y exitosa en cuanto a convocatoria tendría un impacto financiero limitado.

“Fallará”

“La mayoría de los venezolanos quiere trabajar”, dijo a la radio local el hijo de Maduro, también llamado Nicolás, candidato a la Asamblea Constituyente, expresándose “seguro de que fracasará”.

Una huelga similar de la oposición tuvo una respuesta tibia el año pasado, en medio de las amenazas del gobierno de apoderarse de cualquier negocio cerrado. No obstante, los adversarios de Maduro han ganado impulso desde entonces.

Los manifestantes antigubernamentales han estado en las calles durante casi cuatro meses, y Maduro se enfrenta a una presión extranjera generalizada que lo insta a abortar la Constituyente.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sopesó la disputa esta semana, amenazando con sanciones económicas si la asamblea sigue adelante. La oposición boicotea la votación del 30 de julio, que según ellos está amañada con reglas aparentemente diseñadas para garantizar una mayoría del gobierno a pesar de su apoyo popular minoritario.

Recordando el golpe de 36 horas que experimentó su carismático y mucho más popular predecesor, Hugo Chávez, el presidente venezolano ha dicho que sus enemigos están tratando de sacarlo del poder por la fuerza.

La oposición de Venezuela también exige la libertad de más de 400 activistas encarcelados, la autonomía de la legislatura, actualmente dominada por la oposición, y la aceptación de ayuda humanitaria extranjera.

Desde abril, unas 100 personas han muerto en los casi diarios disturbios antigubernamentales a lo largo y ancho de la geografía venezolana.

Con información de REUTERS