Leyes migratorias de Trump entorpecerían la reconstrucción de Houston
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Leyes migratorias de Trump entorpecerían la reconstrucción de Houston

En las próximas semanas, cuando Houston se concentre en reconstruir las áreas devastadas por la Tormenta Tropical Harvey, personas como Jay De León probablemente desempeñarán un papel preponderante si se quedan.

Y es que De León, de 47 años, es dueño de una pequeña empresa de construcción en Houston. Él y sus 10 empleados hacen exactamente el tipo de demolición que será necesaria en la ciudad para su renovación, pero al igual que un gran número de trabajadores de la construcción en Texas, De León y la mayoría de sus trabajadores viven ilegalmente en Estados Unidos, y eso podría complicar las cosas.

El Pew Research Center estimó el año pasado que el 28 por ciento de la mano de obra de construcción de Texas es indocumentada, mientras que otros estudios han subido la cifra a un 50 por ciento. La construcción empleó al 23 por ciento de los adultos indocumentados que trabajan en Texas a finales de 2014; más que cualquier otro sector, según el Migration Policy Institute.

Sin embargo, los inmigrantes indocumentados viven cada vez más nerviosos en Texas debido a la persecución a los inmigrantes impulsada por la administración Trump. Además, justo este viernes está programada la entrada en vigor de una nueva ley en Texas que impide a las ciudades del estado adoptar las llamadas políticas de santuario para ofrecer refugio seguro a los inmigrantes ilegales, al mismo tiempo que permite a las autoridades preguntar a los transeúntes por su situación migratoria.

La ley fue temporalmente suspendida por un juez federal el miércoles, pero el gobernador del estado se ha comprometido a apelar.

Fuga de fuerza laboral

De Leon, que vive en el país desde hace 20 años y tiene dos hijos ya ciudadanos estadounidenses, dice que los cambios han asustado a la fuerza laboral migrante de la ciudad. En las últimas semanas, dijo, uno de sus empleados dejó el estado y otro regresó a México. Ambos temían que si se quedaban se arriesgaban a ser arrestados.

Los trabajadores que se van, según él, plantean un problema para Houston a raíz de Harvey, que ha matado al menos a 17 personas y causado daños por inundaciones a edificios comerciales, casas, carreteras y puentes que se calculan en decenas de miles de millones de dólares. “La situación que Houston atraviesa ahora con el huracán va a ser la prueba de fuego para los republicanos y el gobernador que aprobó estas leyes radicales”, dijo De León. “Necesitarán nuestra mano de obra migrante para reconstruir la ciudad, creo que sin nosotros será imposible”, concluyó.

Los trabajadores indocumentados realizan una amplia gama de trabajos de construcción, desde enmarcado y dry-walling hasta fontanería y cableado.

Stan Marek, director ejecutivo de Marek Construction en Texas, dijo que su compañía no contrata a inmigrantes indocumentados y que desde hace tiempo ha tenido dificultades para encontrar suficientes trabajadores estadounidenses entrenados. “Es una crisis”, dijo Marek. “Estamos viendo varios miles de hogares con daños por inundaciones. No hay manera de que la mano de obra existente (legalmente) pueda dar abasto con ello”.

Marek quisiera que el gobierno federal otorgue una autorización de trabajo de emergencia para trabajadores indocumentados en función de la reconstrucción. De no hacerlo, lo más probable es que los inmigrantes sean contratados por empresas que no pagan impuestos sobre la nómina ni proporcionan beneficios laborales legales y obligatorios.

Todavía no es posible estimar cuántos trabajos de construcción se añadirán en Texas a medida que se reconstruye, pero en los 12 meses posteriores al huracán Katrina en 2005, Luisiana agregó 14.800 empleos en el sector, según datos del gobierno estadounidense.

Alrededor del 25 por ciento de los trabajadores de la construcción involucrados en la limpieza de Nueva Orleáns eran indocumentados, según un estudio realizado por investigadores en las universidades de Tulane y Berkeley. Aquellos de ellos estaban “en riesgo de explotación”, según el estudio.

La escasez de mano de obra probablemente que empeore, advierten algunos constructores. A principios de este año, un grupo de contratistas hispanos envió una carta al gobernador de Texas, Greg Abbott, advirtiendo que la prohibición de las políticas de ciudades santuario haría “difícil encontrar y retener a trabajadores experimentados”.

Javier Arrias, presidente de la Asociación de Contratistas Hispanos de Texas, uno de los firmantes de la carta, dijo a Reuters que “muchos trabajadores de la construcción ya se están mudando a otros estados”.

La oficina de Abbott no respondió a una solicitud de comentarios sobre el papel que podrían desempeñar los trabajadores indocumentados en la recuperación.

Elizabeth Theiss, presidenta del grupo anti-inmigración Stop the Magnet, con sede en Houston, ve otra opción además de buscar ilegalmente a los trabajadores en el país. Ella dice que el esfuerzo de reconstrucción debe ser usado para ayudar a entrenar veteranos estadounidenses y otros ciudadanos que necesitan trabajos.

Theiss reconoció que la reconstrucción podría avanzar más lentamente, al menos inicialmente, si los inmigrantes sin documentos de trabajo no hacían parte del esfuerzo, pero señaló que la reconstrucción sería lenta en cualquier escenario.

DIFICULTADES PERSONALES

Cualquiera que sea el papel que jueguen los indocumentados en la reconstrucción de Houston, estos podrían enfrentar dificultades para reconstruir sus propias vidas. Aunque la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias provee alimentos, agua y medicinas a cualquier persona, independientemente de su estatus migratorio, la asistencia en efectivo y otras ayudas a largo plazo solo están disponibles para ciudadanos e inmigrantes en hogares donde al menos un miembro de la familia tiene status legal.

Los defensores de los inmigrantes están lanzando campañas de recaudación de fondos privadas para ayudar a llenar el vacío. “Es profundamente trágico y no-estadounidense que tantos de esos hombres y mujeres que estarán reconstruyendo Houston y el resto del estado lo harán mientras enfrentan la tragedia en sus propias vidas”, dijo José Garza, director ejecutivo de la Proyecto de Defensa de los Trabajadores.

De León dijo que su familia tuvo suerte y no sufrió daños por inundaciones. Ahora está ocupado reuniendo suministros para familias de inmigrantes atrapados en refugios que tienen miedo de buscar más ayuda de las autoridades. Al final, dice, el presidente Donald Trump tiene que saber que “va a ser imposible reconstruir Houston sin la mano de obra de los inmigrantes. Es ilógico lo que dice y lo que realmente tiene que suceder. ”

Con información de REUTERS