Sale una de las últimas piezas del ‘Kirchnerismo’ que permanecía en el Gobierno
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Sale una de las últimas piezas del ‘Kirchnerismo’ que permanecía en el Gobierno

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, aceptó la renuncia de la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó. A través de una misiva, la funcionaria solicitó permanecer en el cargo hasta el próximo 31 de diciembre. Ahora que la medida fue ratificada en el boletín oficial, el mandatario deberá elegir con ayuda del Senado a su sucesor.

Tras dos años de intensos cruces con el Gobierno la jefa de los fiscales decidió hacerse un lado. En el 2012  Gils Carbó fue elegida por la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner como titular de la Procuraduría. Una vez que la anterior administración salió del poder la funcionaria permaneció en su cargo, lo que supuso un malestar para Macri.

En su carta de renuncia Gils Carbó justificó su decisión al asegurar que su continuidad se vería afectada por decisiones que influirán “en la autonomía del Ministerio Público Fiscal”. Con su salida hay varios fiscales que entraron en alerta, ya que, según estableció el diario Ámbito, ingresó al Senado un proyecto de ley que busca reformas.

El nuevo decreto pretende habilitar la remoción del procurador general cuando se presente una mayoría de votos en el Congreso. Esto además de buscar la destitución de fiscales que fueron contratados por Gils Carbó aún cuando la plaza asignada no correspondía con la sorteada en concurso. En este punto en particular el proyecto propone un plazo de 30 días para que los fiscales regresen a su puesto original. En caso de no hacerlo su destitución será puesta en marcha.

Las asperezas entre Gils Carbó y el nuevo Gobierno llegaron a tal punto que la funcionaria denunció ser víctima de una maniobra para removerla de su puesto de una manera supuestamente justificada. Con ese argumento la mujer se defendió apenas fue denunciada y procesada por irregularidades en la adquisición del edificio de la procuraduría.

El diario La Nación mencionó que para el juez Julián Ercolini la compra por unos 43,5 millones de pesos habría sido pactada antes de abrir su licitación. Esto con el fin de asegurarse quiénes serían los destinatarios de las comisiones de unos 8 millones de pesos que surgieron luego de la transacción. Resulta ser que el beneficiario de al menos 3 millones fue el hermano de uno de los responsables de contratación de la propia procuraduría, Guillermo Bellingi.

Al ser interpelada sobre su presunta responsabilidad en las inconsistencias presentadas, Gils Carbó prefirió desmentir la situación. Sin embargo, una vez que aparecieron los documentos que sellaban la compra con su firma, la funcionaria no tuvo otra opción que admitir las irregularidades y desplazar a Bellingi.

Desde que Macri asumió la jefatura de Estado en diciembre de 2015 intentó en varias oportunidades remover a Gils Carbó. Para Macri la continuidad de la procuradora era un dolor de cabeza, ya que de cierta manera la veía como un obstáculo para el avance de las diferentes causas por corrupción que involucran a Cristina Fernández de Kirchner y su entorno.

Semejante situación fue calificada por el diario Clarín como una victoria electoral más para el presidente Macri. Entretanto, Gils Carbó fue descrita por este medio como una  “pieza decisiva del dispositivo judicial de defensa de Cristina Kirchner”, encargada de presionar al jefe de Estado y sus funcionarios.